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[Complementario] El Príncipe y La Primogenitura (Jerarquía de la Camarilla)

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[Complementario] El Príncipe y La Primogenitura (Jerarquía de la Camarilla)

Mensaje  Aisling A. Cherenkova el Mar Ago 11, 2015 9:10 pm

EL PRÍNCIPE

Aparentemente, el Príncipe es la voz de la Camarilla en la ciudad que gobierna. En teoría es más un magistrado o supervisor que un regente absoluto, pero es el Príncipe el que mantiene la paz y hace las leyes y lo que sea necesario para que la ciudad esté en orden y a salvo de las incursiones.
El Príncipe tiene muchas labores, incluyendo las de diplomático, comandante en jefe, legislador, mecenas, juez y guardián de las Tradiciones.
El puesto originalmente pertenecía al vampiro más fuerte en una región determinada que reclamaba el dominio sobre ella. Con el tiempo, al puesto se añadieron ciertos privilegios y responsabilidades, bien como caprichos del regente o como exigencia de los súbditos.
El cargo alcanzó su forma moderna durante el Renacimiento. Se especula en secreto hacia dónde evolucionará el principado en el futuro, pero nunca cuando el Príncipe local está cerca.

Hay varias maneras de convertirse en el Príncipe de una ciudad. Una es deponer al Príncipe anterior. Esta insurrección puede ir desde un golpe incruento apoyado por los antiguos hasta una guerra a gran escala en la que las alcantarillas se llenan de sangre. Si un Príncipe se muestra incapaz de mantener la seguridad de la ciudad contra las incursiones, el resto de los Vástagos pueden obligarle a abdicar.
Otro modo es convertirse en senescal y esperar que el Príncipe muera o pierda el cargo. Por supuesto hay maneras de forzar esas situaciones, suponiendo que a uno no le importe correr unos cuantos riesgos que podrían llevar a la Muerte Definitiva si se descubre el pastel.
En una pequeña población o una zona principalmente rural de población dispersa, incluso un Vástago joven puede proclamarse Príncipe. Muchas veces, los antiguos prefieren la relativa seguridad de las ciudades, y encuentran las áreas rurales peligrosas y aburridas. Aquellos vampiros jóvenes que se eligen aguantar en las pequeñas poblaciones de vez en cuando se establecen en una organización semi-estructurada, en la que el Príncipe es el que tiene el arma más grande o se ha ganado el respeto de todos. Tales títulos (Príncipe Garret de la Región de los Lagos Finger, o Madame Charlotte, Príncipe de las Siete Colinas Gemelas) parecen más importantes de lo que son en realidad, y rara vez impresionan a los antiguos de las ciudades cercanas.

Los "súbditos" de un Príncipe no le deben nada. En realidad, una vez que siguen el protocolo de la Tradición, la mayoría tiene muchas otras cosas de las que ocuparse. Un Príncipe gobierna sólo mientras pueda mantener ese orden, sus súbditos estén lo bastante asustados de su poder y los antiguos le apoyen. Si algunos de estos factores falla, su reinado se viene abajo.
Por otro lado, si dispone de otros ellos, los Vástagos de la ciudad pueden contar con que tienen Príncipe para rato.
Los antiguos se aseguran que el gobierno de un Príncipe se mantiene en nombre de la estabilidad; los tumultos en las calles ponen en peligro la Mascarada y pueden traer la Muerte Definitiva.

Un Príncipe ostenta un gran poder, una de las principales razones por la que alguien querría el puesto. A menudo tiene una gran influencia sobre el mundo mortal para asegurarse de poder hacer frente con eficacia cualquier amenaza; pocos se atreven a hacer algo contra alguien que pudiera hacer que cortaran "accidentalmente" sus líneas telefónicas cuando se está reparando una tubería de gas.
Puede crear progenie libremente, mientras que otros vampiros deben solicitar su aprobación para hacer de Sires. Puede extender su poder sobre todos aquellos que entren en su dominio, y puede castigar a sus enemigos convocando una caza de sangre. En los salones del Elíseo se debate si las ventajas del puesto valen más que la carga del trabajo, pero muchos Vástagos parecen pensar que en toda la ciudad hay una lucha interminable por ascender al trono.


LA PRIMOGENITURA

La Primogenitura es la asamblea de antiguos de una ciudad dada.
Cada clan habitualmente tiene al menos un representante en la primogenitura, además de cualquier otro antiguo de los clanes que quiera acudir a la reunión. Nadie sabe con certeza cuando se creó esta institución, pero la mayoría de los Vástagos estudiosos de estos temas señalan a los consejos de ancianos que han formado parte de las comunidades mortales durante milenios. Venga de donde venga la organización, los consejos de primogénitos siguen celebrándose en la actualidad entre estos líderes de los clanes, que ocupan puestos de poder considerable. Como consecuencia de esto, los primogénitos son los mejores aliados de un Príncipe o sus peores enemigos.

Aparentemente, el consejo de la primogenitura debe ser un cuerpo legislativo, una representación de las opiniones de los diferentes clanes acerca del gobierno de su ciudad. Tal afirmación es correcta en muy pocas ciudades. Algunas primogenituras no disponen de representantes de uno o más clanes, a causa de un edicto del Príncipe que impide a sus antiguos ocupar su puesto, o porque los clanes se componen por entero de vampiros más jóvenes y los antiguos no se dignan a reconocer el derecho de ese clan a contar con representación.

Aquellas primogenituras establecidas en muchas ciudades son menos un grupo coherente y más una especie de "club de vampiros viejos", un nido de nepotismo, intercambio de favores, amenazas y traiciones.
En algunas ciudades, especialmente aquellas con baja población de Vástagos, el Príncipe a menudo es el primogénito de su clan. En las ciudades mayores, esto no es así -aquellos implicados afirman que el Príncipe debería ocuparse del gobierno equilibrado de la ciudad, y que la pertenencia a la primogenitura divide sus lealtades-. Otros Vástagos señalan que tener a un segundo miembro del clan perteneciendo a la primogenitura parecería inclinar la balanza a favor de ese clan. No suele ser así.
Algunas de las disputas más fuertes entre Príncipe y Primogenitura pueden darse entre dos miembros del mismo clan que no se ponen de acuerdo en un asunto concreto.

La primogenitura puede ostentar mucho poder, aunque no se les haya concedido oficialmente. Compuesta de antiguos que aman sus no vidas con un fervor obsesivo, los consejos de la primogenitura pueden aplastar a aspirantes al trono, Príncipes débiles o jóvenes deslenguados en nombre de la estabilidad. Es su apoyo el que confirma a un vampiro como Príncipe o le sentencia a ser pasto de los gusanos. Si lo desea, la primogenitura puede expulsar a un Príncipe de su cargo mediante su obstinación o las mociones de censura, o asegurar el largo reinado de un Príncipe con su poderoso apoyo.
Algunas primogenituras pueden convertirse en el gobierno de una ciudad, interfiriendo en la labor del Príncipe que continuamente pelea, discute, amenza o engatusa a los primogénitos para mantenerlos a raya.

Por otro lado, en las ciudades en las que los Príncipes son más poderosos, despóticos o locos, el consejo se reúne únicamente cuando desea el Príncipe y no suele ser más que una asamblea de marionetas.


EL LÁTIGO

A veces, incluso el primogénito más organizado puede tener demasiado trabajo, y no es capaz de atender todas sus obligaciones. Si se suma esto a las lentas "discusiones" en las reuniones de clan, a los miembros recalcitrantes del mismo y a la lasitud general de los votantes, la tarea del primogénito puede ser incontrolable para un sólo Vástago. Para solucionar estos casos se creó el cargo de Látigo.

El Látigo no es un puesto oficial dentro de la jerarquía de la Camarilla, sino un fenómeno reciente que parece usarse únicamente en países con una legislatura democrática. Los Látigos se emplean en los gobiernos mortales para mantener informados a los miembros de un partido político de las actividades de los demás, para que los debates sean productivos y para redondear el número de miembros apropiados cuando llega la hora de votar. En las ciudades de la Camarilla, varios clanes emplean Látigos con propósitos similares. Los principados del Reino Unido y los Estados Unidos son los que más emplean este cargo.

Un primogénito puede prescindir de emplear un Látigo si la situación no lo requiere. Después de todo, cuando la rama local de un clan tiene cuatro miembros, y uno es el Primogénito, mantener informado al resto es algo sensillo. Por otro lado, en una gran ciudad con ocho miembros del clan, un Látigo puede ser muy útil. Algunos clanes a veces han presionado a su primogénito para que nombrara Látigos cuando era evidente que el primogénito estaba sobresaturado de trabajo. Los nombramientos de Látigos suene ser condicionales; a menudo el Látigo es un Vástago que tiene la influencia suficiente dentro del clan como para ser escuchado, pero no tanta como para eclipsar al propio Primogénito.

Es probable que se sustituya a un Látigo que empieza a brillar más que su jefe. A veces, un puesto de Látigo no es una recompensa sino una advertencia. Como se pide que el Látigo permanesca cerca del primogénito y comparta su punto de vista, el nombramiento de un agitador puede ser una manera eficaz de meterle en vereda y canalizar sus energías hacia algo más constructivo (o ponerle a la vista de todos hasta que inevitablemente cometa un error).

Los Látigos en las reuniones de los clanes sirven para aguijonear las discusiones recurriendo a cualquier método necesario. Esto puede ir desde completar detalles que haya olvidado inadvertidamente el primogénito, gritar a los miembros del clan más elocuentes que den la oportunidad de expresarse a los más callados, insultar a alguien para que haga pública su auténtica opinión o lanzar la estrategia incendiaria ocasional para hacer que la pelota siga rodando.
Los Látigos también pueden acudir a todos aquellos miembros del clan solitarios que no pueden o quieren atender a las reuniones del clan por asuntos propios. En algunas ciudades se ve al Látigo como el segundo primogénito, con la autoridad de sentarse en las reuniones de la Primogenitura si su señor está ausente, o permaneciendo a su derecha durante las reuniones, aparentemente para servir de "taquígrafo" para el clan.
Con más frecuencia, el Látigo está tomando notas sobre cualquier cosa que pasa durnte la reunión y que el primogénito no percibe mientras habla o trata con el Príncipe, como por ejemplo la ropa que llevan los otros primogénitos, sus gestos y amaneramientos, su tono de voz y las reacciones de aquellos a los que no se dirige la palabra.
Un Látigo observador puede valer su peso en oro cuando llega el momento de interpretar el significado de la protesta extraña de otro primogénito.
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Aisling A. Cherenkova
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